Archivo mensual: julio 2010

>Hasta siempre Raúl

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A no ser que algún bajito culé diga lo contrario, hoy se marcha de casa el mejor futbolista español que jamás se haya visto por estos lares. Y aunque los Xavi e Iniesta se empeñen en rechistar, para los que empezamos a ver fútbol con el 7, aunque sea blanco y no nos agraden los tonos claros, Raúl siempre hablará más alto. Para el papel quedarán los títulos, los partidos jugados, los ganados y también los perdidos y para el recuerdo la imagen de un hombre que superó el plano deportivo hasta convertirse en un ídolo social, siempre ejemplarizante para los niños que jugábamos a ser como él. A pesar de no desfallecer nunca, de pelear como el día que Valdano le hizo debutar todavía imberbe, el tiempo que no perdona ni a los más fuertes, le negó la gloria con la selección al más rojo de todos y le condenó a ver el fútbol desde el banquillo. Raúl es un pedazo más de la historia del Real Madrid y aunque otros hubieran dado un golpe en la mesa reclamando autoridad, él, sabedor de que la historia no se compone de un solo trozo, siguió ejerciendo de capitán en silencio aunque algunos se empeñaban en mandarle a la reserva. Lo más fácil hubiera sido retirarse en el Madrid, disfrutando de su condición de venerado, pero como Raúl es toro y no vaca sagrada, se marcha renunciando a un descanso merecido para volver a ser un novato de 33 años. Las piernas son más viejas pero el espíritu perdura y como los grandes no necesitan suerte, simplemente, hasta siempre Raúl.
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>La gloria del ladrón

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Comentaba Jesús Vázquez, todavía con la mitad del país cachondo, su deseo de que Interviú, después de estrenarse, continuara alternando teta con pectoral en la portada. O el presentador se explicó mal o el semanario amarillista debe pensar que la teta mejor joven y firme y el pectoral no tanto. Con la líbido todavía en auge y esperando la próxima descarga de testosterona musculada, la revista le ha pegado una patada en los genitales al lector, cuando estaba a punto de meterla. Lo que no haría ni un grupo de sesenteras ebrias en una despedida de soltera, lo ha hecho Interviú y ha sacado los billetes a cambio de que Julián Muñoz, aka cachuli y ladrón de prometedora carrera, sacara la picha. Aunque en su atrevimiento de enseñar está mi derecho de criticar, ya que no puedo asegurar que a su edad mi desnudo vaya ser mucho mejor, voy a ahorrarme los símiles de mustio y me centro mejor en el como.

Si Julián Muñoz se declaró insolvente para devolver lo robado, ¿cómo es posible que pueda costearse en Formentera un tostado al sol en yate?. Si hablar de estética resulta difícil con semejante panorama, hablemos de la ética de contemplar al ladrón viviendo la dolce vita mientras la mitad del país pierde su casa por ser honrado. Hablemos de la responsabilidad de los medios de comunicación y de la pérdida de sus funciones. ¿Cómo hemos pasado del formar e informar, al objetivo único de un entretenimiento ni ético ni estético? Desde el momento en que Hearst hizo de la prensa un negocio muy lucrativo, los ciudadanos estamos huérfanos del derecho fundamental de unos medios de comunicación responsables que en lugar de apostar por la formación, lo hacen por la empresa sin importar a quien hacen ricos, siempre y cuando ellos lo sean aún más. Pero si el emisor y el receptor son culpables, el interlocutor que permite la comunicación entre ambos lo es aún más. El negocio no existe sin clientes y ahí estamos nosotros, impasibles, retozando en un enorme contenedor de vísceras, haciéndonos cómplices de la vanagloria de los sin vergüenzas de plató, a los que convertimos en referente. Al fin y al cabo ya es por todos conocidos en este país eso del si fuera yo también lo haría.

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>Un año después

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Hace algo más de un año, un semejante de los que ahorcaban en los árboles del gran Estado de Mississippi llegó a la Casa Blanca y no para limpiarles las botas a ningún vaquero loco.
El mundo celebró el advenimiento de Obama y como fui uno de los que se apuntó a la religión, ahora que ya ha soplado las velas de prórroga, toca pedirle cuentas al mesías.
A los racistas les deben quedar pocos argumentos (si alguna vez tuvieron alguno) porque el político negro ha resultado ser igual que el político blanco y cuando el país abrió las piernas, la metió hasta el fondo y allí dejó abandonadas las promesas de cambio.

Tal y como dijo, Obama retirará las tropas de Irak a finales de agosto, pero tal y como prometió y de momento no ha cumplido, la situación en el país lejos de mejorar, sigue chorreando sangre por la boca. Tal y como dijo, Obama le ha plantado cara a la mafia sanitaria y liberal, consiguiendo cobertura médica para 36 millones de ciudadanos que hasta entonces morían en las puertas de los hospitales, pero tal y como prometió y no ha cumplido, los 15 millones de inmigrantes que trabajan en el país sin permiso de residencia, seguirán muriendo porque la vida para ellos es demasiado cara. Tal y como dijo, Obama ha impulsado la diplomacia por encima de los balas del vaquero loco, suavizando el tono del discurso con los países árabes, pero tal y como prometió y no ha cumplido, lejos de internacionalizar el diálogo más allá de los turbantes, ha seguido disparando las balas en América Latina, implantando cinco bases militares en la frontera amiga de Colombia, rememorando así el viejo estilo de los Somoza, los Allende y los Baptista. Tal y como dijo, Obama prohibió la tortura por decreto y anunció el cierre del campo de concentración de Guantánamo, pero tal y como prometió y hasta la fecha no ha cumplido, la lucha contra el fantasma terrorista sigue amparando la violación de los derechos humanos en los vuelos de la CIA y las cárceles secretas que la agencia tiene repartidas por todo el territorio amigo. Guantánamo aún sigue operativo y su hermético funcionamiento no augura nada bueno. Obama prometió cambio y apenas ha girado un poco la cabeza. En un mundo instantáneo como este, el Presidente va perdiendo brillo al minuto que pasa y muchos son ya los que han abandonado la religión pegando un portazo.
Yo todavía seguiré aquí, esperando al prometido, sentado en la última fila más cerca de la puerta que del atar, al lado de unos viejos amargados que llevan 2012 años esperando a que aparezca el suyo.

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