Archivo mensual: febrero 2012

La muerte del sindicalismo

Una parte de mi se desangra en estas líneas. Aunque las ideologías son para muchos el mal mayor de las sociedades modernas, bien es cierto que sin ellas, la moderna sociedad nunca habría conquistado el mundo. Y uno, militante ideológico por convicción moral, caminar junto al enemigo me provoca ardor de estómago y de alma.

No quiero que unas cuantas líneas de mi puño y teclado sirvan para azuzar la causa furibunda que la extrema derecha de este país mantiene contra los sindicatos, pero como la decepción es más poderosa que la venganza, me temo que la antorcha de los decepcionados es más ardiente, aún si cabe, que el odio visceral de los rancios de alcanfor.

A este lado del mundo, el sindicalismo murió cuando el ejercicio de obrero militante dejó de pagarse con la vida. Con la llegada de la democracia, la lucha en la calle, con el enemigo apuntando por la espalda, se transformó en burocracia de despacho, en un montón de papeles firmados con la pluma de la patronal.
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¿Dónde dormiste la última noche?

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Gracias, mil gracias

Paradójicamente, a medida que los años pasan, España retrocede en el tiempo. En el año 2012, la reforma laboral nos traslada a la época de un caciquismo esclavista, un tiempo oscuro que regresa más fuerte que nunca, en nombre de una democracia falsaria que apalea a sus ciudadanos con la autoridad cómplice y borrega de los votos.

Algo estamos haciendo mal si consentimos, con una sonrisa en la cara, que los de arriba le pongan la bota en el cuello a los de abajo. Más bajo no se puede caer si los millones de ciudadanos de este país ponen el grito en el cielo por unos guiñoles con mala baba, pero se quedan con los brazos cruzados cuando los poderosos nos roban el aire.

¿Cuándo este país se resignó a sobrevivir?, ¿en qué momento perdimos la dignidad? ¿a qué le tenemos tanto miedo si ya no nos queda nada que perder?. Un presente muy negro, solo superado por un futuro aún más oscuro y aquí seguimos, impasibles ante el embargo de nuestras vidas. No sé en que clase de sociedad nos estamos convirtiendo, pero si como pueblo consentimos que apaleen a nuestro hijos, como pueblo no merecemos futuro ni destino.

Los chavales que no respetan nada, los chavales que ni estudian ni trabajan, los chavales del botellón, los chavales que delinquen refugiándose en la impunidad de la ley del menor, son los únicos que hoy le plantan cara a la desdicha, porque a sus padres la apatía hace tiempo que les derrotó. Es la una de la madrugada. Centenares de niños de entre 12 y 17 años regresan a sus casas, con las porras de los antidisturbios marcadas a fuego en la espalda, para explicarle a sus padres que si los mayores no son capaces de gritar basta, serán ellos los que alcen la voz.

La juventud, tantas veces denostada, son hoy el orgullo de un país arrodillado por la desazón. Si ayer me avergonzaba de ser español, hoy, sin gol de Iniesta de por medio, saco el orgullo de patriota para gritar fuerte: ¡este es el país que quiero!.

Gracias, mil gracias, a ese grupo de valientes imberbes que con la única pistola de una mochila cargada de libros, le han plantado cara a los bárbaros de placa y porra, servidores de los políticos de traje y corrupción. Lamentablemente, ya desde muy jóvenes, habéis aprendido que en este país los que se atreven a pensar son enemigos del sistema. Pero por mucho que duela, por muchas las heridas y por muchas las lágrimas, atreveos a seguir pensando, porque no hay mayor enemigo para los gobernantes que un montón de manos cargadas de libros.

Gracias, mil gracias, a los chavales del Instituto Luis Vives. Sois nuestra esperanza, sois nuestra mayor riqueza, sois nuestro mejor futuro.

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Una cuestión de imagen

Era previsible pero no por ello ha dejado de sorprender. El juez Garzón ha sido condenado a once de años de inhabilitación por el caso de las escuchas ilegales en la trama Gürtel. Garzón se ve obligado a abandonar la jurisprudencia española de la misma manera que la ha ejercido, con los focos apuntándole y su nombre en la portada de los principales rotativos de todo el mundo. El juez más estrella de la democracia española termina así estrellado por su propia estela, pagando con la toga la venganza de los muchos enemigos que se ha ganado, a uno y a otro lado de la legalidad. La izquierda se ha tomado la sentencia como un ataque personal, y eso que hace 20 años tachaban al juez de mafioso de vendetta, cuando abandonó el PSOE para meter en la cárcel a sus antiguos compañeros de partido, con el aplauso, por entonces generalizado, de la derecha política. La misma derecha política que celebra ahora sin disimulo la condena al juez que se atrevió a investigar el caso de corrupción más importante de la historia del Partido Popular. Este país es de desmemoria selectiva y los partidos políticos son expertos en olvidar. “Si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio”, decía Machado. Como no entiendo de leyes, respeto la sentencia aunque no comporto las formas ni los tiempos. Si por unanimidad, siete jueces del Alto Tribunal concluyen que ha existido prevaricación, Garzón deberá afrontar la pena correspondiente, pero resulta muy poco beneficioso para la imagen de la justicia española, que el primer condenado por el caso Gürtel sea el juez que investigó la trama. Si la justicia dictamina que el “amiguito del alma” es inocente y el juez que le investigó culpable, algo falla en el sistema. Lejos de terminar, el periplo por el banquillo de los acusados del juez Garzón no ha hecho más que empezar. Aún tiene que afrontar otros dos procesamientos donde está acusado del mismo delito, uno de ellos, por indagar en los crímenes franquistas, revolviendo en el pasado de un país “atado y bien atado”. Si como es previsible, Garzón también resulta hallado culpable, este país tendrá que afrontar la desvergüenza de que el primer y único condenado por las atrocidades del franquismo, sea el juez democrático que se atrevió a remover los muertos. Si un grupo de sindicatos ultraderechistas, apoyados por la macromedia informativa más rancia de la TDT, le gana la batalla a la justicia universal de los derechos humanos, mañana los guiñoles franceses tendrán un motivo más para pintarnos la cara. Y esta vez, con mucha razón.

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Esclavitud 2.0

Todos empezamos con una misma ilusión. Jóvenes promesas que querían cambiar el mundo, contar la verdad de los hechos más allá de los intereses políticos y económicos que mueven los hilos de la macromedia informativa. El periodismo es una profesión vocacional, nadie se hace rico con esto, y aunque el trabajo está actualmente muy denostado, mientras que haya una sola persona interesada en saber, merecerá la pena seguir juntando letras. Unos cuantos años llevo en este oficio que ha dejado por el camino a muchos compañeros de carrera. La tasa de paro entre los periodistas españoles es superior el 35% y con un sistema educativo que produce más de lo que el mercado necesita, las perspectivas de futuro son muy poco halagüeñas. Con los medios tradicionales colapsados por un modelo de negocio obsoleto, muchos periodistas sin trabajo pensaron que en internet encontrarían un refugio donde poder desarrollar su profesión de una manera digna. Nada más lejos de la realidad. La proliferación de los blogs ha traído consigo un sistema de trabajo casi esclavista, donde el sueldo apenas cuesta un par de monedas. En tiempos de crisis algunos pocos espabilados sin moral ni vergüenza han encontrado en la desesperación de muchos una forma de generar dinero a bajo coste. Negreros de la nueva era digital con esclavos de carrera y dos idiomas. Para comprobarlo, basta con echar un vistazo a la red.










Ante las numerosas quejas recibidas, la Asociación de la Prensa de Madrid, ha condenado lo que califica de prácticas “intolerables”, instando a los partidos políticos, sindicatos y patronal, a tomar las medidas necesarias para impedir la proliferación de este tipo de trabajo basura.
“La Asociación de la Prensa de Madrid no está dispuesta a tolerar que los periodistas trabajen gratis y, quien quiera imponer este criterios en las redacciones, tiene que saber que esta asociación usará todos los medios legales a su alcance para que tales prácticas sean investigadas y, si procede, sancionadas”.

Puedes leer la declaración íntegra de la Asociación de la Prensa de Madrid aquí.
Seas periodista o no, no olvides firmar la propuesta #gratisnotrabajo.

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