Archivo mensual: junio 2012

Salvemos Valdevaqueros

Basta con cruzar la Perta de Jerez para sentir el aroma tan especial que desprende Tarifa. Villa marinera de fachadas encaladas en blanco, calles estrechas y empinadas. Pueblo pesquero que limita el fin y el principio de Europa que, durante la época estival, desde hace ya muchos años, se transforma en el paraíso de windsurfistas y kitesurfistas, atraídos por el encanto de las aguas turquesas de la ciudad del viento. Antes de que el Partido Popular decretara la liberalización del suelo, el litoral gaditano, comprendido entre Conil y Tarifa, era un oasis de playas vírgenes donde la arena se casaba con el mar en un matrimonio perfecto, que aceptaba de buen grado las visitas moderadas del verano. La playa de El Palmar, los Caños de Meca o Zahara de los Atunes. Decenas de kilómetros de costa salvaje, que el ladrillo asesino se encargó de masacrar en tan solo diez años. A pesar de que Tarifa no había logrado salir indemne de la invasión del cemento, bien es cierto que los regidores públicos de la ciudad y la Junta de Andalucía, consiguieron mantenerse firmes ante las tentaciones millonarias de la construcción masiva. Para gaditanos y foráneos, Tarifa era la pequeña Galia que resistía los envites del imperio romano del ladrillo y las grúas, las babas corrosivas de los especuladores del suelo que tanto maletín de político habían rellenado de poca vergüenza. Para mi, Tarifa, es el pan con aceite y tomate del Café Central, el pescado fresco de Casa Juan Luis, el aroma bereber del Almedina, los helados italianos y los mojitos cubanos del Taco Way. Un paseo por la playa en los brazos de mi madre, la toalla seca que mi abuela preparaba para arropar a sus nietos cuando salían del agua, y los besos de alguna chica guapa a la orilla del mar. Ahora, todo eso, los recuerdos del pasado y los planes del futuro, están gravemente amenazados porque el ladrillo moribundo quiere morir matando. El Ayuntamiento de Tarifa, con el voto favorable del Partido Popular, Partido Socialista y Partido Andalucista y la oposición de Izquierda Unida, ha aprobado la construcción de un macrocomplejo urbanístico que comprende más de 1400 plazas hoteleras y 350 apartamentos, ubicados en Valdevaqueros, la ultima playa virgen de la costa de Cádiz, entre los parques protegidos de Los Alcornocales y El Estrecho, un paraje excepcional formado por un circulo de dunas único en el continente.
El nivel de nuestra clase política es tan mediocre que, después de recibir un tiro en la pierna, vuelven a colocarse frente al pistolero. El ladrillo y por ende la especulación con el suelo, la corrupción que ello acarrea y la destrucción del medio ambiente, son los principales causantes de la situación por la que atraviesa el país. La destrucción de Valdevaqueros constata que, lejos de remediar el camino andado, para reconducir el trayecto por la senda alternativa de un crecimiento sostenible, el sistema prefiere el populismo electoral del dinero inmediato, a una apuesta de futuro a medio largo plazo que garantice la viabilidad del estado del bienestar. Si la ciencia, la innovación y la investigación son la autopista hacia el futuro, España sigue viajando por vía secundaria y marcha atrás. La última esperanza de Valdevaqueros hay que buscarla más allá de los Pirineos. Una plataforma ciudadana, junto con diferentes grupos ecologistas, han puesto sobre aviso a la Unión Europea acerca del asesinato programado de la última virgen del continente. Esperando que de Merkel no dependa , ¡Salvemos Valdevaqueros!.

Puedes hacer algo: Diferentes organizaciones ecologistas han puesto en marcha una ciberacción de recogidas de firmas. Si quieres colaborar, pincha en el siguiente enlace.

Deja un comentario

Archivado bajo Social