Archivo mensual: agosto 2012

Por un puñado de zumos

Que no me llamen delincuente porque el hambre nunca es escogido. Que las tripas piden visita y que las entrañas de mis hijos bien valen 20 años de cárcel.
Mis padres, que no son sospechosos de comunismo, me enseñaron que el ladrón de comida no es un delincuente y que al que roba tomates, el lugar de un banquillo, hay que sentarle en la mesa de los opulentos con un plato caliente.
La profesión se rebaja al lodazal más sucio cuando un grupo de mercenarios de la plumilla, lapida en plaza pública al osado que se atreve a rellenar la panza de los que no tienen monedas para hacerlo. Los mismos periodistas que, para mantener el pesebre caliente, alquilan barato el micrófono a la política más carroñera, arrojando al precipicio de la miseria a los que ya no tienen miedo a saltar porque les queda muy poco que perder.
La curia del último emperador absolutista, los propagandistas del régimen del hambre, el altavoz de un sistema viciado que con el aval de un voto aborregado tolera el expolio de los más pobres para el beneficio de unos pocos ricos. El empeño de la macromedia informativa en la defensa de los poderes fácticos establecidos y en contra de cualquier otra alternativa que ponga en riesgo la hegemonía del pensamiento único. Y es que, de las medias mentiras, de la desinformación del ciudadano y de la labor propagandística de la prensa a sueldo, depende la subsistencia de un sistema decrépito que se resiste a aceptar su final.
Voy a jugar con las cartas marcadas del capitalismo. Quizás, el camino escogido por Sánchez Gordillo no sea el más adecuado, quizás, asaltar un supermercado siente un peligroso precedente entre los hambrientos que hasta el momento han procesionario su calvario en silencio, pero algo hay que reconocerle al viejo comunista de Marinaleda, el golpe de efecto ha sido todo un éxito. Misión cumplida, porque lejos de pretender acabar con el problema del hambre con 30 carros de comida, los trabajadores del SAT querían poner el foco mediático sobre un problema intencionadamente silenciado.
En España se pasa hambre. En concreto, según UNICEF, 2,2 millones de niños viven en hogares por debajo del umbral de la pobreza, donde sus necesidades alimenticias no pueden ser satisfechas. El tercer mundo ha venido a visitarnos y ya que parece dispuesto a quedarse por una larga temporada, sería aconsejable que al menos sirviera para despertar conciencias.
Caridad cristiana le llamaría la derecha, pero los hermanos de la orden del PP no comulgan con la hostia que alimenta a los más pobres.

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