Archivo mensual: mayo 2013

Radio Televisión Españolista

Pocos son los méritos achacables al Gobierno Zapatero. Sus ocho años de mandato serán recordados como uno de los períodos más tormentosos de la democracia, dos legislaturas que sirvieron para dilapidar la bonanza financiera de una economía desbocada, borracha de ladrillo que el ex presidente no quiso, o no pudo domar. Hechas las presentaciones, es de justicia reconocerle al ínclito las victorias que logró para Roma.

Zapatero heredó una España envejecida, una anciana carcomida por la gangrena de un Gobierno de melena casposa al viento de las Azores. La televisión pública fue uno de los elementos propagandísticos por antonomasia de la administración Aznar. Y al frente de los informativos, Alfredo Urdaci, un periodista de carné con moral distraída, un vocero del discurso único redactado por los escribas de la Moncloa. Las tetas voluptuosas de las rubias de José Luis Moreno, empanadas con unos servicios de desinformación que lastraron la buena imagen del ente.

Con el desembarco del Gobierno Zapatero, RTVE ingresó en quirófano para someterse a una operación de estética, que transformó a aquella anciana carcomida en una jovencita deslenguada y cosmopolita. Televisión Española recuperó la credibilidad de los espectadores y el respeto entre la prensa internacional, pero a su vez también regresó la tradición liberal de apalear a todo organismo público que no responda a intereses partidistas. Apenas unos pocos días después del regreso de la derecha, los esbirros de Mariano Rajoy en el frente mediático, oficializaron la salida de Ana Pastor y Fran Llorente -entre otros- que se habían significado por su defensa de la imparcialidad.

La nueva televisión pública reclutó a algunos de los profesionales más recalcitrantes de la macromedia conservadora. Los zapadores de Intereconomía y Telemadrid, en tan solo un par de años, han derruido la reputación de un medio costeado por todos pero que sin embargo actúa como un canal de difusión de la ideología de solo unos pocos. Así las cosas, a los parados se les receta catecismo y la culpa de las crisis es de las niñas que se visten como putas.

Es una vieja estrategia liberal; destruir desde dentro. Hacerse cargo de un servicio público, dinamitar sus estructuras financieras, su credibilidad, su buena imagen social para que, llegado el momento, los ciudadanos acepten de buen grado su venta al sector privado.

Los enemigos de lo público son de voracidad insaciable. Ahora que Telemadrid expira su último aliento, han inoculado el parásito del liberalismo radical en el sistema nervioso de Televisión Española.

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