Archivo mensual: noviembre 2013

Valencia se apaga

La necesidad de comer caliente tres veces al día debería estar subyugada a la obligatoriedad de vivir con un mínimo de ética y dignidad, pero las conciencias vacías son el alimento de los estómagos agradecidos. Como perro no come carne de perro se hace tarea difícil criticar a los periodistas desde la mesa de una redacción cualquiera. Aunque este oficio rara vez enferma de corporativismo, en época de crisis, una bala en la pierna de un compañero se siente como una herida en carne propia, aunque disparo y herida sean más que merecidos.

Malos tiempos para las televisiones autonómicas, que están padeciendo en sus estructuras y salarios las consecuencias de una desastrosa gestión política, pero también de un silencio cómplice de sus trabajadores.

La primera en caer ha sido la televisión pública valenciana, transformada en un órgano de propaganda goebbeliana del Partido Popular, altavoz de sus dislates de grandilocuencia y sordina de sus escándalos de corrupción .Y como brazo ejecutor los periodistas, que ahora que las lentejas comienzan a escapar del plato lloran como mujeres lo que no supieron defender como hombres, y los sindicatos, que preparan manifestaciones contra el cierre de “un respiradero de la democracia” pero que se mantuvieron en silencio ante el derroche de recursos, porque se comían a dos carrillos una buena parte del pastel.

Mención aparte con membresía en letras de oro para las asociaciones de la prensa. 90.000 periodistas han perdido su puesto de trabajo desde 2008 y la acción de protesta se ha limitado a publicar mensajes de condolencia en las redes sociales por la memoria y la buena voluntad de los compañeros caídos. Son tantos y tan fuertes los hijos de puta que parasitan esta profesión, que en cinco años de sangría laboral no han sido capaces de parar las rotativas con una huelga del sector. Son tantas y tan frescas las zorras que prostituyen esta profesión, que en dos años de gobierno de un presidente parapetado tras un plasma, todo la defensa de la dignidad profesional ha consistido en hacer tendencia en Twitter alguna que otra etiqueta de mercadillo.

Desde que Alberto Fabra anunciara el cierre de RTVV, los profesionales de la casa aprovechan los últimos días de emisión para mostrarse arrepentidos por su participación como correas de transmisión de la mentira y la manipulación. Lástima que las disculpas no hubieran llegado antes. Por ejemplo, en los días, semanas, meses y años posteriores al accidente del metro de Valencia. Por ejemplo, cuando dos compañeras denunciaron los episodios de acoso sexual que habían sufrido por parte de uno de los directivos de la cadena. Por ejemplo, cuando los pocos que se atrevían a denunciar las irregularidades en la gestión eran sancionados con multas y días sin trabajo.

La niña le pidió perdón al abuelo por haber tirado el jarrón y a pesar de que las disculpas eran sinceras, el jarrón siguió hecho añicos.

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Mujer minera

Al caer la noche respiran aliviadas. Los maridos regresan a casa con el rostro ennegrecido y las manos agrietadas, con el agua y el pan que alimentan las mesas. Como sus madres y sus abuelas, y las madres de sus abuelas, como sus hijos y los hijos de sus hijos, en Asturias y León la mina es sustento de mil bocas. Me contó una vieja viuda que besaba las despedidas por si acaso la mina picaba cruz. En la noche de bodas había tejido la mortaja que las mujeres de la mina llevan casadas en el dedo. Y 20 años de mañanas en vilo y las sábanas teñidas de negro y al final llegó el final que la mina le juró con la tierra hincada en las rodillas.

En Mieres, las mujeres se casan dos veces, una con la vida y otra con la muerte. Acostumbradas a deambular por el filo del alambre, la mujer minera, que es más hembra que princesa, se ha labrado la piel con hechuras de primer batallón de guerreras. A las bravas, con las venas corriendo carbón y el luto de sus hombres muertos, plantan cara, espalda, piernas y cintura a todo aquél que pretende hacerles perder el equilibrio.

José Manuel Soria es uno de esos sinvergüenzas que balancea la cuerda floja. Ministro de Industria por la autoridad del voto que rebuznan los ciudadanos, este individuo, que atesora un salario de 40.000 euros, más dietas, más gastos de representación, más sobres y sobresueldos, llamó privilegiados a los pobres diablos que se juegan la vida para arrancarla a la tierra un mendrugo de pan. Quizás sea la cara de vergüenza, que por falta no se cae, el motivo por el que el Ministro no se ha atrevido a visitar Llombera de Gordón, el pueblo leonés donde hace apenas unos días seis mineros perdieron la vida en el desempeño de su trabajo.

Sabían sus ilustres excelencias que allí no encontrarían una procesión de vírgenes dolorosas con música de orfeón y organillo, sabían que no iban a tener un besamanos de silencios enmudecidos con una foto oficial para las portadas de los periódicos, sabían que las viudas de los mineros no lloran delante de los que un día jalaron el gatillo contra las sienes de sus maridos, sabían que las mujeres a las que Fraga mandó rapar el pelo durante la huelga minera de 1962 no mojaron la mejilla, porque los ojos vidriosos y las caras humedecidas son la segunda victoria de los verdugos. Los cobardes no son capaces de enfrentarse a su desastre y el Ministro Soria se dejó los arrestos en su despacho de Madrid.

Que la tierra acoja tranquila a los hombres muertos, que la historia no se encierra en los sepulcros, que las maruxinas son el legado del honor de los valientes que mancharon de rojo las camisas. De carbón son sus entrañas y de acero su dignidad. Seis ramos de flores le llevan a Santa Bárbara.

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